La ‘fiesta del videojuego’ sin E3 y mis destacados hasta ahora


Admitámoslo: el modelo de la Electronic Software Association con la archiconocida E3 estaba de capa caída. Desconfianza de la prensa tras una filtración masiva de datos, disgusto de los asistentes con la masificación de un evento en recinto masificado y, ante todo, desacuerdos graves con las compañías líderes del sector que poco a poco empezaban a disociarse de la feria angelina para montar sus eventos paralelos casualmente coincidentes con el centro de convenciones.

Los planes de la ESA para este año no eran muy halagüeños, al menos para la industria. No parecía muy buena idea apuntar hacia una feria más dedicada al influencer y masificarla más todavía y ya se empezaban a oír los no participará en la E3 como respuesta. Sony seguía desmarcándose después de un año de ausencia, E3 Coliseum no tendría lugar y, en esencia, todo pintaba mal.

Y, para más inquina, llegó una pandemia mundial que hacía ilógico concentrar a tanta gente en un espacio cerrado. La respuesta de la ESA fue tardía —tenía que aguantar hasta el último minuto su bastión de poder sobre el mundo de las ferias—, pero finalmente se vio obligada a no llevarla a cabo. Con la presencialidad perdida, un intento a la desesperada de llevarlo a lo digital era la última carta de la asociación, pero no llegó a ninguna parte dado el descontento de las empresas asociadas.

Así que acabamos con todos los ingredientes para una guerra civil del videojuego en Occidente: una sequía de lanzamientos y anuncios causada por la situación mundial, unos jugones que quemaban su lista de pendientes en la pandemia y un mes tradicionalmente denominado la fiesta del videojuego por el que competir de forma digital.

Todos empezaron a sacar al aire sus apuestas. Por un lado, los medios tradicionales. Muchas de las ponencias tradicionales decidieron trasladarse a lo digital, como Ubisoft o Electronic Arts. IGN y GamesRadar anunciaron sendos festivales digitales con los títulos de Summer of Gaming y Future Games ShowPor su parte, Geoff Keighley decidió adelantar sus planes contra la ESA y usar su Star Power con un Summer Game Fest precipitado que se limitaría a dar una plataforma común a todos los ponentes y añadir encima una capa de contenido original con anuncios individuales y entrevistas adicionales.



Y es que, a decir verdad, toda esta fiesta empezó con mal pie. El evento que descorcharía esta temporada de anuncios —dilatada cuatro meses, algo polémico como mínimo— sería el Inside Xbox con la publicidad peor gestionada que hemos tenido el disgusto de ver. Con las promesas de ser un primer chapuzón en la próxima generación pero sin títulos destacados de los estudios internos, acabamos con media hora escasa de tráilers ejecutados en PC y entrevistas demasiado largas al final —sí que he de agradecer que lo dejen para el final, eso sí— en la que pocos títulos destacarían. Sin duda, uno de estos eventos que habrían tenido su interés justo en otras circunstancias pero que no suscitan el interés suficiente para ser lo que prometen. Pero bueno, ya que hemos venido a jugar, destaquemos lo que más ha resonado conmigo:

  • Yakuza: Like a Dragon llegará a Xbox Series X y PC con una versión mejorada respecto a la de PS4. No aseguran fecha de lanzamiento pero sí que llegará a tiempo para disfrutarlo el primer día de la consola. A fecha de escribir esto no hay promesas de que llegue a la consola de novena generación de Sony, pero es un paso importante para la accesibilidad en Occidente de una franquicia que me encanta.
  • Scarlet Nexus es lo nuevo de Bandai Namco para los fans del RPG. Con algo de músculo antiguo de la saga Tales Of, este ARPG me recuerda muchísimo a Astral Chain en estética y presentación, así que como poco merece que le dé algo más de seguimiento. También llegará a las consolas de octava y novena generación de Sony y a PC.
  • Assassin’s Creed Valhalla técnicamente se mostró unos días antes, pero para este evento prometieron un teaser del gameplay que supo a aún menos que los de las dos entregas anteriores. A pesar del anuncio frío, después de lo que disfruté la aventura de Kassandra y con el aspecto de éste, terminará en mi consola. Supongo que veremos mucho más el mes que viene en la conferencia digital de Ubisoft. Para Xbox One, Xbox Series X, PS4, PS5 y PC.

Tras una recepción fría, la propia Xbox hubo de recular disculpándose por las expectativas mal medidas y pronto pasamos a otra cosa. El primer anuncio exclusivo de la colección de Keighley, Tony Hawk’s Pro Skater 1 + 2, prometía ser poco más que una pildorita que nos haría felices a muchos. Y ahí me tengo que incluir. Siguiendo la estela de Crash y Spyro, Activision nos traería una modernización de dos juegazos de mi infancia. El jarro de agua fría sería que la versión de PC sería exclusiva del servicio de Epic, pero para un jugador de consola, ya fuera PS4 o Xbox One, las cosas llegarían a las estanterías con normalidad.

Al final del anuncio nos prometían «uno de los anuncios más grandes de todo el verano». Así, sin control de daños y con insistencia. Y no mentían con la relevancia del anuncio: Unreal Engine 5 estaría disponible el año que viene, las herramientas para el online se liberarían y el umbral para tener que pagar royalties subiría bastante para hacer el middleware más accesible a los indies. Una serie de muy grandes noticias a nivel industria pero que por desgracia se vieron empañadas de nuevo por una promoción inadecuada que apuntaba a un público más amplio del que realmente tendría interés en las mejoras técnicas del motor y su utilidad para desarrolladores pequeños. Pero como persona con interés técnico, quedé satisfecho.

La semana se cerraría con un State of Play dedicado en exclusiva a Ghost of Tsushima que hizo rápidamente mis delicias. Sucker Punch fue el telonero de la consola con inFamous: Second Son y es quien prácticamente la cierra con esta aventura inspirada en las películas de samuráis. Fuera de toda la celebración coordinada, Nintendo anunció Paper Mario: The Origami King. Por desgracia, la información posterior lo declaró más cercano a los dos últimos títulos que a los dos primeros y mi interés se disipó, pero como anuncio aleatorio fue una sorpresa.

Las semanas siguientes fueron tremendamente parcas, algo de esperar cuando un evento así se dilata tantísimo en el tiempo. Información adicional sobre juegos populares —que a efectos de este texto pasan muy por debajo del radar pero sí que tienen un público sólido— con una capa de pintura y purpurina y un segundo State of Play para The Last of Us 2 que como sabréis los más habituales a mi prosa, no es santo de mi devoción. Pero por su magnitud y relevancia, se merece un hueco entre mis líneas.

El ritmo volvió a acelerarse de cara a la semana que la feria angelina hubiera tenido lugar, pero las revueltas norteamericanas frenaron de forma totalmente justificable —y que, desde estas líneas, me posiciono para apoyar— los engranajes de la publicidad videojueguil. Sin entrar en juicios de valor sobre si el reposo fue suficientemente largo, llegamos a la semana actual. Tras una presentación dedicada a Destiny 2 que no interesaría al público general, Sony fue —irónicamente— la primera en poner la carne en el asador.

Pero antes de eso tuvimos la apuesta de IGN, un formato que no acaba de tener demasiada identidad y que diluye los anuncios y tráilers novedosos en larguísimas entrevistas que te hacen desconectar. A pesar de ello, me hicieron llegar dos apuestas interesantes a lo largo de tres días: un remake patrio del Alex Kidd originalMetal: Hellsinger, una suerte de Doom rítmico. También pusieron una fecha sobre la mesa para Aegis Rim: 13 Sentinels de Vanillaware, pero tras el trayecto del título, tengo que reservarme mi emoción hasta ver la acogida general.

Pasemos al plato principal de Sony. El futuro del videojuego es como llamaron a su presentación de software dedicada a PlayStation 5 y sin duda, logró sorprender gratamente a propios y a extraños y a suscitar una millonada de memes gracias al diseño de la unidad central. Pero hablemos de los anuncios más destacados —son muchos, así que tendré que cribar bastante— para el que suscribe:

  • Spider-man: Miles Morales fue el anuncio de apertura. Al principio no teníamos claro qué sería, pero Insomniac confirmó que se trataría de una expansión independiente al estilo de First Light Lost LegacySabiendo que el título arácnido era un terreno de pruebas técnico para la nueva consola, no dudo que el motor base haya mejorado lo suficiente como para trasladar la expansión a la siguiente generación —por ejemplo, la velocidad de balanceo estaba ligada a la de carga y Miles es más rápido que Peter— y el músculo gráfico extra es notorio. Me pregunto si un parche hará que el original se vea tan bien al hacerlo retrocompatible. Y me pregunto si What’s Up Danger estará en la banda sonora del juego. Estará disponible estas navidades, presumiblemente de lanzamiento
  • Ratchet&Clank: Rift Apart, ignorando la ingente cantidad de regla 34 que haya podido suscitar el tráiler, es innegable que este título intenta ser, en cierto modo, una presentación clara de las cargas instantáneas del SSD además de ser una película de Pixar en movimiento. Sin fecha aún, pero una compra asegurada para un servidor.
  • Project Athia es lo nuevo de Square Enix y el primer título bajo la marca de Luminous Studios. Poco sabemos de él pero con ver los nombres detrás del proyecto y la pinta del teaser es suficiente como para tener mi interés asegurado por ahora. También saldrá en PC, por mucho diseñado expresamente para PS5 del tráiler, eso sí.
  • Stray abre la puerta a lo indie para la consola de Sony. Este juego de BlueTwelve editado por Annapurna es un tanto incógnita por ahora, pero entre la estética futurista con robots ochenteros y el controlar a un gato con mochila… ¿Qué puede ir mal? Además de a la consola de Sony llegará a PC el año que viene.
  • Kena: Bridge of Spirits es otro juego independiente que ha captado mi atención. Quizá por esa estética de película de animación, quizá por esos gráficos preciosos y esos efectos tan brillantes, quizá por una jugabilidad bien perfilada e interesante. Es bastante notorio que un estudio de animación decida pasarse al videojuego por ser el mejor medio para contar una historia y es aún mejor ver qué bien le está saliendo. Para PS5, PS4 y PC.
  • Hitman III es otra de mis celebraciones personales. Todos sabíamos que estaba en desarrollo, todos sabíamos que sería una continuación que formaría parte del World of Assassination, todos sabíamos que sería el final de esta historia… Y aún así lo celebré al ver el anuncio formal con algo de metraje con algunas mecánicas nuevas y que, en esta ocasión, sería autoeditado por IO Interactive tras el tumultuoso viaje de la trilogía. Pero por fin tendremos seis localizaciones más el próximo enero en consolas de actual y próxima generación y en PC.
  • Astro’s Playroom realmente es una mención de honor más que un cómo me mola este anuncio. Junto al pequeño troleo que nos insinuaba el menú de la consola, una colección de juegos pequeños y demos técnicas instalada en la consola no es un anuncio muy grande, pero es bonito ver cómo no se olvidan de la mascota nipona de PlayStation 4 —quizá debería mencionar aquí también el nuevo título de Sackboy, por eso de mantener licencias vivas—. Con que tenga la mitad de carisma que el título VR me dará unas horas entretenidas.
  • Deathloop es uno de estos títulos curiosos que me hacen desear salir de mi zona de confort. Nunca he sido de shooters, pero la premisa de los ciclos temporales unida a la estética retrofuturista glamurosa y los poderes locos han hecho que el título de Arkane pase por mi radar. Veremos si llega a mis manos al final o no.
  • Y por supuesto, Horizon: Forbidden West. La primera entrega fue sin duda alguna uno de mis juegos favoritos de la generación, y poco se disimula la buena pinta que tiene esta secuela. No hemos visto gameplay, pero narrativa y técnicamente muestra suficiente músculo como para emocionarme con el anuncio.

He tenido que cribar títulos de la lista, pero es una buena primera toma de contacto con lo que nos viene en un futuro. Espero que tengamos la suerte de ver con más detalle estos —y más— títulos en un futuro cercano, ya que la ausencia de feria física nos limita mucho el metraje de demostraciones de sala.

Tras un día de barbecho llegamos a una colección de anuncios que promete ser menor. Liderando la parrilla de salida, Guerrilla Collective, un formato ágil que quiere dar visibilidad a títulos independientes y a compañías que no son lo suficientemente atrevidas como para tener una conferencia propia pero sí con contenido. Su primer día fue capaz de llamarme la atención con un par de tráilers indie: por un lado, Gestalt: Steam and Cinder (Metamorphosis Games), un título con un precioso pixel art de 32 bits que me recuerda bastante a los Megaman Zero. Por otro lado, Haven (The Game Bakers), una extraña aventura en la que una pareja de enamorados comienzan una nueva vida en un mundo desconocido con mecánicas de exploración y RPG que enfatizan la unión entre ambos. 

Si bien la primera hora fue ágil y con títulos para todos los gustos —claro está, bastante hit or miss por la naturaleza de estos—, el segmento de Paradox de la emisión no captó demasiado mi atención por mi poca afinidad con los juegos presentados y la abundancia extra de detalles, pero sí que pudimos ver algo más de Empire of Sin y, oye, buena pinta gasta.

Peor cabida tuvo el PC Gaming Show. Como es habitual, esta conferencia de fondo no trae anuncios demasiado grandes ni un ritmo trepidante, y además los sketches grabados con distanciamiento social no acaban de tener demasiada gracia —hay un número de veces en los que decir que el PC es mejor que las consolas antes de que pierda la gracia y ese número es más próximo a cero que al que se ha utilizado—, lo que hace que el valor del conjunto descienda aún más.

Cuando lo más útil que puedo sacar en limpio es que Persona 4 Golden sale en Steam —algo que hubiera sido mucho mejor acogido de no haber sido filtrado una semana antes— y que Cris Tales por fin había sido fechado para el 17 de noviembre, sabes que una conferencia de dos horas ha sido inconsecuente. Y que, además, ha repetido contenido de las anteriores y ha dejado un tráiler fuera del montaje y tenido que poner de postcréditos

Un rato después fue el turno de Future Games ShowCon un poquito más de ritmo pero no desprovisto de los clips de audio de exclusiveworld premiere que ya a estas alturas son pseudoparódicos, tampoco pudo captar mucho la atención con sorpresas grandes o expansiones de  información de cosas ya prometidas. No obstante, sí que pude sacar un par de títulos en limpio: DustbornNeon Abyss. Nada especialmente rompedor, quizá sólo de la magnitud de si me lo vuelvo a cruzar le daré una oportunidad, pero visto el nivel del evento, menos da una piedra.

La presentación también contó con un segmento técnico pensado para todos los públicos que, si bien estaba bien, no acababa de encajar de forma completa en una presentación así. Con gente cansada tras horas de presentaciones de contenido no muy concentrado, no era una buena idea, no. En conjunto, una presentación extremadamente larga sin demasiado músculo para justificar el tiempo que acabó cansando más que suscitando interés en sus títulos mostrados.



Ya con la resaca de esta semana que se muestra paralela a lo habitual, es hora de hacer correr los ríos de tinta. ¿Ha valido la pena? ¿Necesitamos a la ESA por medio? Reflexionemos. Si bien esto no es más que un vistazo parcial, ya hay muchas conclusiones que se puede sacar de esto, pero siempre teniendo en cuenta las circunstancias excepcionales de este año.

La primera, que tener un calendario de eventos bien gestionado es una gran idea para presentaciones dedicadas y pildoritas como el anuncio de Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 siempre y cuando no se suban mucho las apuestas con antelación. Para el público que tiene cierto interés pero no lo suficiente como para seguir una caterva de pseudoanuncios, un vistazo a un calendario en el que decir «pues me interesa el evento de League of Legends y el de los Vengadores» es cómodo.

La segunda es que es prácticamente imposible dar una visibilidad interesante a un número alto de proyectos menores, especialmente si no van de la mano de proyectos de menor envergadura. Es curioso cómo en la presentación de Sony un indie parecía estar a la altura por la resonancia del conjunto pero cómo en el Future Game Show no hacía más que aportar a una carrera de fondo de la que el espectador saldría escaldado. No niego que haya que darles visibilidad —este tipo de promociones son el núcleo del atractivo mainstream de muchos títulos—, pero aún no hemos dado con una fórmula válida, si bien Guerrilla Collective se acerca un poco a lo que debería ser: directo, rápido y sin sobrecargarnos de información superflua. Si ves algo que te gusta, lo anotas y esperas a saber algo más. ¿Repetirá Summer Game Fest: Developer Showcase las virtudes o caerá en los errores? Lo veremos pronto. 

Pero algo está claro: aunque sea lo mismo, sin la inercia de la magia, ver presentaciones como el PC Gaming Show es aún más doloroso. Esa sucesión de anuncios menores sin tener amigos y unas palomitas en casa que tiende a ser poco más que ruido de fondo mientras juegas a Mario Kart y paras cuando algo sí que suscita tu atención simplemente no funciona. Y tener más de cuatro horas seguidas el mismo día tras un evento que ya ha anunciado juegos menores con algo más de acierto es una idea horrible que, poco a poco, socava mi interés en presentaciones que sí que podrían ser interesantes.

La tercera es que, al no depender de una feria física, las más grandes pueden separar un poco sus presentaciones. Quizá no tanto como se ha hecho en esta ocasión —tener lo más grande de Xbox y la presentación de Ubisoft en julio sigue sonando a mala idea—, pero que no esté todo a lo largo de tres días da tiempo a asentar las ideas y el interés por títulos que se ahogaban en el mar de información de gatillo rápido. Pero, de nuevo, aquí se nos ha caído el equilibrio.

Aún quedan platos fuertes a nivel de presentación, como EA, Ubisoft, Xbox Studios o New Game Plus Expo —que veo con escepticismo pero parece un buen punto de reunión para los fans del videojuego más japonés— y un Steam Game Festival que intentará compensar la ausencia de stands feriales con demostraciones descargables para que podamos probar esos títulos que nos han entrado por los ojos y algunos más tengan el foco.

No podemos decir categóricamente que el enfoque de este año haya sido un desastre: eventos como el de Sony y algunos chapuzones detallados establecidos aparte para el fan más dedicado es algo que, como espectadores lejanos a Los Ángeles nos vienen muy bien. Pero sí que nos queda mucho por aprender, a nivel de extensión y tipo de contenidos, si queremos que la fiesta del videojuego sea una fiesta de verdad y no una carrera de resistencia en la que empresas y seguidores van por ahí como pollos sin cabeza.

Y, todo sea dicho: te toca mover ficha, Nintendo.