Minirreseña – ‘Zoey’s Extraordinary Playlist’ (T1)

Zoey's Extraordinary Playlist

Austin Winsberg, 2020

Me encantan los musicales. Desde pequeño, tanto clásico Disney grabó a fuego en mi subconsciente que la música y la danza complementaban a la perfección cualquier tipo de historia y que la colorida puesta en escena del género resonaba con mi forma de ver la narrativa. Y si bien es habitual —muy relativamente— verlo en el cine o el teatro, las series de televisión no tenían esa suerte. Quizá algún especial —cualquier serie que se precie acaba teniendo alguno que otro, como Community, Scrubs o incluso Buffy Cazavampiros—, pero como motor principal no acaba de volverse popular.

Ya hace unos años descubrí Crazy Ex-Girlfriend —y me entristece que esas palabras no estén en azul señalando un hipervínculo porque vaya si hay cosas que contaría al respecto—, una atrevidísima comedia musical con algún que otro tinte oscuro que acabó a principios de 2019 y, como buena serie que te acompaña durante años, deja un enorme vacío en el pecho. Y en un género tan escaso… Se nota. Pero un día leyendo por aquí y por allá topé con la serie que nos ocupa: Zoey’s Extraordinary Playlist.

La premisa era simple: Zoey (Jane Levy) es una introvertida desarrolladora de aplicaciones algo absorta en su trabajo y en la situación familiar —un padre con parálisis supranuclear progresiva— que tras un accidente médico obtiene el poder de escuchar las canciones del corazón —números musicales— de la gente que le rodea, obligándola a desarrollar una empatía de la que nunca ha hecho gala y… Ocurren cosas. Algunas hilarantes y otras de empañarte los ojos. Sonaba prometedor.

A los superpoderes músico-empáticos y dramas de familia también se le une —faltaría más— una dinámica amorosa triangular bastante clásica en este tipo de series. De aquí sólo adelantaré que uno de los extremos del triángulo está encarnado por Skylar Astin, que ya conocía de Crazy Ex-Girlfriend, lo que era un punto a favor y que mis expectativas al respecto iban a ser bajas porque, bueno, es un tropo sobreutilizado que da demasiada pereza a veces. A pesar de la lacónica recomendación que acompañaba al enlace del adelanto, tenía que darle una oportunidad.

¿Sabéis estas ocasiones en los que una premisa es capaz de cumplir con todo lo que esperas de ella al sólo ver un pequeño tráiler? Pues es uno de estos casos. Ésta es una serie que me ha hecho reír, me ha hecho emocionarme y me ha hecho sufrir con ganas. Y el mérito es compartido: a una correctísima narrativa y gestión de recursos se le une una perfectísima ejecución del elenco. Además del esfuerzo en la coreografía y la canción, hay detalles que van para nota. Las reacciones de la protagonista al sentir cómo la gente estalla en un número musical están perfectamente medidas. Padecer un PSP ficticio delante de una cámara es una tarea que requiere muchísimo talento, y Peter Gallagher lo clava. En general, había encontrado una serie que si bien dista mucho de ser perfecta como tragicomedia, era capaz de no sólo resonar sino que también conectar conmigo.

Evidentemente, no hablamos de una serie perfecta. Como en todas, hay tramas que funcionan mejor y otras que funcionan peor. Por ejemplo, por bien elegidos que estén los temas musicales que se cubren, echo de menos composiciones originales. También hay algunas —por suerte, no demasiadas— subtramas que no funcionan tan bien como deberían y en algunos puntos el guion flojea, haciendo que algunos personajes a veces parezcan estar fuera de las líneas que trazamos mentalmente a su alrededor para definirles. También protestaría, quizá, por lo acotadas que son esas líneas en algunos de los personajes, que se muestran más básicos de lo que podrían ser.

Pero, en conjunto, funciona. Conecta contigo. Le coges cariño. Te hace reír. Y emocionarte. Y eso es lo que importa.

+ Una serie musical es una rara avis para los fans del género. ¡Y además bien ejecutado!
+ Una premisa capaz de funcionar a pesar de tener varios elementos "estándar"
+ Un verdadero acierto como tragicomedia, capaz de resonar con un amplio espectro de emociones de forma orgánica
- Le hubiera venido bien algún que otro tema musical con letra original
- Algunos flecos narrativos empañan un poco un conjunto que sería aún más positivo