Minirreseña – ‘Yakuza 5 HD’

Yakuza 5 HD

Ryu Ga Gotoku Studio

PlayStation4

LANZAMIENTO: 11/02/2020

Yakuza 5 es la entrega final de The Yakuza Remastered Collection y, si bien no se trataba de la última entrega que saldría a la venta originalmente en la séptima generación de consolas, la proximidad a su final es claramente palpable en esta revisión, que bien podría estar a la altura de obras de hace tan sólo un lustro.

Y es que no en vano éste es el título más magno y ambicioso de la franquicia, con cinco protagonistas jugables distintos —por un lado Tanimura deja su hueco a Tatsuo Shinada, un antiguo jugador de béisbol, mientras que Haruka Sawamura se une finalmente al plantel con una jugabilidad propia centrada en el mundo idol— en un total de cinco ciudades distintas —a nuestra bienamada versión ficticia de Kabukicho se le volverá a unir la de Dotenbori que ya vimos en Yakuza 2 y tres nuevas barriadas localizadas en Sapporo, Nagoya y Fukuoka.

La expansión de este título también es horizontal. Además de las clásicas subhistorias de la franquicia, cada parte —que no cada personaje, el pobre de Akiyama se queda como secundario durante la de Haruka— cuenta con una historia paralela que se integra con la narrativa del personaje destacado y proporciona nuevas e interesantes mecánicas que hacen el ritmo del juego mucho menos monótono. Además, el tener los minijuegos más repartidos a lo largo de las ciudades ayuda en gran medida a que la monotonía no sea tan notoria como en la precuela.

En cambio sí que es una historia que, si bien interesante, se nota demasiado dilatada y sobrecargada de elementos, alguno de los cuales no llegan a tener una conclusión suficientemente firme en el momento de los títulos de crédito. ¿Compensa el resto de la conclusión? No me aventuraría a poner la mano sobre el fuego, mas tiene el potencial de gustar. ¿Compensa el camino? Vaya que sí.

+ El juego más amplio y ambicioso de la franquicia
+ Cinco personajes y cinco ciudades dan para mucho
- A veces, la historia se dilata demasiado
- Ciertas conclusiones no son demasiado satisfactorias