Minirreseña – ‘Muramasa Rebirth’

Muramasa Rebirth

Vanillaware

PlayStation Vita

LANZAMIENTO: 16/10/2013

Todavía recuerdo cuando, hace ya más de una década, pude disfrutar de Muramasa. Una joya oculta en el catálogo de la Wii que no tendría reconocimiento retroactivo hasta no mucho después, cuando el nombre de Vanillaware empezaba a resonar por todos lados como sinónimo de calidad y, sobre todo, gráficos preciosos dibujados a mano.

Para cuando salió Muramasa Rebirth, un remaster del juego que corregía sus flecos más notorios y lo llevaba a la portátil de Sony, el título ya gozaba de cierto credo de culto. Tanto que, al tiempo de salir, se anunció una expansión protagonizada por cuatro nuevos personajes llamada Genroku Legends que se vendería como DLC. Si bien llamó mi curiosidad durante esa época, no pude hacerme a los mandos del juego hasta hace relativamente poco.

Y una mezcla de nostalgia y expectativas maceradas en más de un lustro me invadieron al probar el juego, que se mantenía —y se superaba— en su divertido control y en su expresión artística. Tenía el remake de Odin Sphere también fresco y sabía qué podía esperar de una versión revisada…

…pero algo crujió internamente. ¿Quizá recordaba el juego más variado en su narrativa, que ahora veía mecánica? ¿Quizá la falta de diferencia jugable entre los dos personajes principales era más notoria de lo que debería? El juego no estaba al nivel de mis recuerdos, pero seguía siendo una notable aventura y las mejoras lo ajustaban lo suficiente como para ser la versión recomendable entre las dos opciones.

Disfruté de mi partida, con ambos personajes. No sentí la necesidad de completar los finales alternativos porque los requisitos parecían tediosos. Y el contenido extra estaba tras un muro de pago. Eché un vistazo online y me decidí a aventurarme.

Las nuevas historias —si bien con sus altibajos— se limitan a enriquecer el universo del juego de una forma muy correcta. Los personajes que las protagonizan son suficientemente frescos respecto a los protagonistas originales y proporcionan una nueva luz a un sistema de combate ya divertido. La narrativa cae en una nueva estructura mecánica repetitiva que, si bien puede arrancar con energías renovadas, parece casi imposible de llevar ese ritmo hasta el final. ¿Y los extras? Aún más tediosos que los de la historia original.

Al final de la última tanda de créditos acabé con un sabor agridulce. Quizá un juego así fuera un recordatorio de que a veces es mejor dejar un buen recuerdo en paz. O quizá debería haberme limitado a disfrutarlo sin tener el pasado en mente.

+ Gráficos preciosos dibujados a mano
+ Un action RPG bidimensional como se ven pocos
+ Mundo interesante y bien construido
- El contenido nuevo se paga aparte
- La narrativa es demasiado mecánica
- Cualquier desafío extra requiere invertir demasiado tiempo en tareas anodinas